The sound of silence

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Anomaly

Otros dos nuevos y aterradores gráficos del cambio climático

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Los 12 puntos

Trata de buscar los 12 puntos negros en esta fotografía y verlos todos a la vez sin que desaparezcan. Aunque no te lo creas, no es un gif, es una foto fija donde tu cerebro te está jugando una mala pasada haciendo desaparecer delante de tus narices muchos de los puntos. Esta ilusión óptica se conoce como ilusión de la extinción de Ninio y es debida a una pobre visión periférica.

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¿Por qué hoy no es posible la revolución?

Para descifrar la alta estabilidad del sistema de dominación liberal hay que entender cómo funcionan los actuales mecanismos de poder. El comunismo como mercancía es el fin de la revolución

Cuando hace un año debatí con Antonio Negri en el Berliner Schaubühne, tuvo lugar un enfrentamiento entre dos críticas del capitalismo. Negri estaba entusiasmado con la idea de la resistencia global al empire, al sistema de dominación neoliberal. Se presentó como revolucionario comunista y se denominaba a sí mismo profesor escéptico. Con énfasis conjuraba a la multitud, la masa interconectada de protesta y revolución, a la que confiaba la tarea de derrocar al empire.La posición del comunista revolucionario me pareció muy ingenua y alejada de la realidad. Por ello intenté explicarle a Negri por qué las revoluciones ya no son posibles.

¿Por qué el régimen de dominación neoliberal es tan estable? ¿Por qué hay tan poca resistencia? ¿Por qué toda resistencia se desvanece tan rápido? ¿Por qué ya no es posible la revolución a pesar del creciente abismo entre ricos y pobres? Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación.

 Quien pretenda establecer un sistema de dominación debe eliminar resistencias. Esto es cierto también para el sistema de dominación neoliberal. La instauración de un nuevo sistema requiere un poder que se impone con frecuencia a través de la violencia. Pero este poder no es idéntico al que estabiliza el sistema por dentro. Es sabido que Margaret Thatcher trataba a los sindicatos como “el enemigo interior” y les combatía de forma agresiva. La intervención violenta para imponer la agenda neoliberal no tiene nada que ver con el poder estabilizador del sistema.

El poder estabilizador de la sociedad disciplinaria e industrial era represivo. Los propietarios de las fábricas explotaban de forma brutal a los trabajadores industriales, lo que daba lugar a protestas y resistencias. En ese sistema represivo son visibles tanto la opresión como los opresores. Hay un oponente concreto, un enemigo visible frente al que tiene sentido la resistencia.

El carácter estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor; es decir, cautivador
El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.

Es ineficiente el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con sus preceptos y prohibiciones. Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. Esta lógica de la eficiencia es válida también para la vigilancia. En los años ochenta, se protestó de forma muy enérgica contra el censo demográfico. Incluso los estudiantes salieron a la calle. Desde la perspectiva actual, los datos necesarios como oficio, diploma escolar o distancia del puesto de trabajo suenan ridículos. Era una época en la que se creía tener enfrente al Estado como instancia de dominación que arrebataba información a los ciudadanos en contra de su voluntad. Hace tiempo que esta época quedó atrás. Hoy nos desnudamos de forma voluntaria. Es precisamente este sentimiento de libertad el que hace imposible cualquier protesta. La libre iluminación y el libre desnudamiento propios siguen la misma lógica de la eficiencia que la libre autoexplotación. ¿Contra qué protestar? ¿Contra uno mismo?

Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad. Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello, el Gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidio más alta del mundo. Uno emplea violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión.

Hoy no hay ninguna multitud cooperante, interconectada, capaz de convertirse en una masa protestante y revolucionaria global. Por el contrario, la soledad del autoempleado aislado, separado, constituye el modo de producción presente. Antes, los empresarios competían entre sí. Sin embargo, dentro de la empresa era posible una solidaridad. Hoy compiten todos contra todos, también dentro de la empresa. La competencia total conlleva un enorme aumento de la productividad, pero destruye la solidaridad y el sentido de comunidad. No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados.

No es posible explicar el neoliberalismo de un modo marxista. En el neoliberalismo no tiene lugar ni siquiera la “enajenación” respecto del trabajo. Hoy nos volcamos con euforia en el trabajo hasta el síndrome de Burnout [fatiga crónica, ineficacia]. El primer nivel del síndrome es la euforia. Síndrome de Burnout y revolución se excluyen mutuamente. Así, es un error pensar que la multitud derroca al empire parasitario e instaura la sociedad comunista.

¿Y qué pasa hoy con el comunismo? Constantemente se evocan el sharing(compartir) y la comunidad. La economía del sharing ha de suceder a la economía de la propiedad y la posesión. Sharing is caring, [compartir es cuidar], dice la máxima de la empresa Circler en la nueva novela de Dave Eggers, The Circle. Los adoquines que conforman el camino hacia la central de la empresa Circler contienen máximas como “buscad la comunidad” o “involucraos”. Cuidar es matar, debería decir la máxima de Circler. Es un error pensar que la economía del compartir, como afirma Jeremy Rifkin en su libro más reciente La sociedad del coste marginal nulo, anuncia el fin del capitalismo, una sociedad global, con orientación comunitaria, en la que compartir tiene más valor que poseer. Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.

El cambio, celebrado por Rifkin, que va de la posesión al “acceso” no nos libera del capitalismo. Quien no posee dinero, tampoco tiene acceso al sharing.También en la época del acceso seguimos viviendo en el Bannoptikum, un dispositivo de exclusión, en el que los que no tienen dinero quedan excluidos. Airbnb, el mercado comunitario que convierte cada casa en hotel, rentabiliza incluso la hospitalidad. La ideología de la comunidad o de lo común realizado en colaboración lleva a la capitalización total de la comunidad. Ya no es posible la amabilidad desinteresada. En una sociedad de recíproca valoración también se comercializa la amabilidad. Uno se hace amable para recibir mejores valoraciones. También en la economía basada en la colaboración predomina la dura lógica del capitalismo. De forma paradójica, en este bello “compartir” nadie da nada voluntariamente. El capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía. El comunismo como mercancía: esto es el fin de la revolución.

Byung-Chun Han (1959). Filósofo. Artículo publicado en El País (03/10/14)

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Alimentos y clima

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La Crisis

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La crisis climática ya está aquí – pero nadie nos lo está diciendo. George Monbiot, The Guardian (03/08/16)

Lo relevante no es importante. Lo importante no es relevante. Los medios de comunicación alejan nuestra atención de los temas que van a determinar el curso de nuestras vidas, saturando nuestros cerebros con temas intrascendentes.
El hielo del Ártico cubría un área más pequeña el invierno pasado que en cualquier invierno desde que comenzaron los registros . En Siberia, un brote de ántrax se está liberando a través de las poblaciones humanas y renos porque los cadáveres infectados bloqueados en el suelo congelado desde la última epidemia de 1941 se han descongelado. La India ha sido golpeada por ciclos de sequía e inundaciones, ya que el calor fulminante reseca los glaciares del suelo y las cimas del Himalaya. El sur y el este de África se han precipitado a situaciones de emergencia humanitaria por la sequía. Los incendios forestales atormentan toda América; los arrecifes de coral de todo el mundo están blanqueándose y muriendo.
A través de los medios de comunicación, estas tragedias son reportadas como impactos de El Niño: una oscilación natural del clima causada por bloques de agua caliente que se forman en el Pacífico. Sin embargo, las cifras muestran que esto sólo representa una quinta parte de la subida de la temperatura global. La fase de El Niño ya ha pasado, pero se quedan todavía las temperaturas récord.

Hace ocho meses en París , 177 naciones se comprometieron a tratar de asegurar que la temperatura media mundial no aumentase en más de 1,5ºC por encima del nivel preindustrial. Ya se ha subido 1.3c – más rápido y más lejos de lo que casi todo el mundo predijo. En ese aspecto, los científicos estaban equivocados. Nos dijeron que esperaban una crisis climática en la segunda mitad de este siglo. Pero ya está aquí. (…)

No es que los medios de comunicación no mencionen lo que dicen las dos plataformas sobre esta crisis existencial de la humanidad. Sin embargo, la cobertura fue, en su mayor parte, relegada a las notas al pie, mientras que la parte trivial y  evanescente de las convenciones es lo que se llevó a los boletines y llenó las portadas. Hay muchos niveles de sesgo en los medios, pero el más importante es el sesgo de quitar relevancia. (…)

Pretender que los periódicos y canales de televisión sean árbitros neutrales de tales asuntos es ignorar su lugar en el corazón corrupto del sistema. En las convenciones de Estados Unidos, por dar un pequeño ejemplo, el Washington Post, el Atlántic y el Polític fueron pagados por el Instituto Americano del Petróleo para mostrar una serie de debates , en los que estaban representados los negacionistas de la ciencia del clima . La pluma puede ser más poderosa que la espada, pero la bolsa es más poderosa que la pluma.
¿Por qué debemos confiar en las empresas multinacionales para que nos digan la verdad sobre las empresas multinacionales? Y si ellos no nos pueden informar adecuadamente sobre el poder en el que están inmersos, ¿cómo pueden informarnos adecuadamente sobre cualquier cosa?
Si la humanidad no logra evitar la crisis climática, la industria que tendrá en ello la mayor responsabilidad no será la del transporte, la agricultura, gas, petróleo o incluso el carbón. Todas ellas pueden comportarse como lo hacen, llevándonos hacia el colapso sistémico mientras tengan la licencia social para operar. El problema comienza con la industria que, a sabiendas o de otro modo, les concede esta licencia: aquella para la cual trabajo.

Artículo completo: traducido al español, o en  versión original

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El amor

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“¿Quien va a bajar esta vez a explicárselo de nuevo, ¿tu o yo?” Buda no era budista, Jesús no era cristiano, y Mahoma no era musulmán. Ellos eran maestros que enseñaron el Amor. El Amor era su religión.  

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