El atronador silencio de la extinción

Bernie Krause ha estado grabando sonidos salvajes —el viento en los árboles, el canto de los pájaros, los sonidos sutiles de larvas de insectos— por 45 años. En ese tiempo, ha visto muchos ambientes alterados radicalmente por los humanos, a veces incluso por las prácticas que se cree que son ambientalmente seguras. Una mirada sorprendente sobre lo que podemos aprender a través de las sinfonías de la naturaleza, desde los gruñidos de una anémona de mar a los tristes lamentos de un castor de luto.

Una mañana de la primavera del 2004, Bernie grabó una sinfonía de los sonido del bosque en el corazón del parque estatal Sugarloaf Ridge (California). El gorgoteo de la corriente se entremezclaba con el canto melódico de numerosas especies de pájaros. El año pasado volvió al mismo lugar, con la intención de volver a grabar los sonidos primaverales del mismo bosque, pero la sinfonía había cambiado dramáticamente. “Fue la primera primavera en mis 77 años que era completamente silenciosa” comentó el investigador, “Había pájaros, pero ninguno cantaba”. Bernie ha explicado que entre 2009 y 2015 ha habido una disminución sustancial tanto en la abundancia como en la diversidad de especies de este bosque debido en parte a los efectos de la sequía.

Mas de la mitad de los mas de 3700 hábitats que están registrados en su archivo sonoro, aparecen hoy  silenciados o radicalmente alterados debido a acciones humanas.

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