La superioridad

Ni carne ni pescado. ¿Es lícito comer animales? por Richard David Precht en su libro ¿Quién soy yo…y cuantos?

Imaginemos que un día aterrizan en nuestro planeta seres extraterrestres, unos seres como los de la película de Hollywood Independence Day. Estos seres son increíblemente inteligentes y muy superiores a los seres humanos. Como el presidente americano no siempre está dispuesto a pilotar un avión de combate en un derroche de heroicidad, y como esta vez ningún genio anónimo ha paralizado el ordenador extraterrestre con virus terrestres, los alienígenas han vencido a la humanidad y la han encerrado. Comienza un régimen de terror sin precedentes. Los extraterrestres utilizan a los humanos para realizar experimentos médicos, fabrican zapatos, asientos de coche y pantallas de lámpara con su piel, y aprovechan sus pelos, huesos y dientes. Además se comen a los humanos, y devoran con especial fruición a los niños pequeños y a los bebés, cuya carne es tierna y blanda.

Un ser humano al que acaban de sacar del calabozo para realizar con él un experimento médico grita a los alienígenas:

-¡Cómo podéis hacer algo así! ¿No veis que tenemos sentimientos, que nos hacéis daño? ¿Cómo podéis quitarnos a nuestros hijos para matarlos y comerlos? ¿No veis cómo sufrimos? ¿No os dais cuenta de lo crueles y bárbaros que sois? ¿No tenéis compasión ni moral?

Los extraterrestres asienten con la cabeza.

-Sí, sí -dice uno de ellos-. Es posible que seamos un poco crueles. Pero tenéis que comprender que somos superiores a vosotros. Somos más inteligentes y racionales, podemos hacer muchas cosas que vosotros no podéis hacer. Somos una especie muy superior, estamos a un nivel totalmente distinto del vuestro. Y por eso podemos hacer con vosotros lo que nos venga en gana. Comparada con la nuestra, vuestra vida vale bien poco. Además, aunque nuestra conducta no sea del todo correcta, una cosa es indiscutible: ¡vuestra carne nos sabe a gloria!

Peter Singer ya era un joven muy reflexivo cuando, en el otoño de 1970, se sentó en el gran comedor de la Universidad de Oxford dispuesto a comerse un bistec de ternera. Sin embargo, jamás había pensado en fábulas con extraterrestres comehombres.  (…)

A diferencia de los lobos, los leones y los cocodrilos, él podía escoger entre comer y no comer animales. El que pudiera escoger entre comer o no comer carne era lo que lo distinguía de los leones. Él era superior a los leones, y también a las vacas, los cerdos y los pollos que se comía en el comedor de la universidad. El hombre es más inteligente que los animales, posee un lenguaje muy sofisticado, razón y entendimiento. Muchos filósofos de la Antigüedad, de la Edad Media y de la Edad Moderna argumentaron que ésta era la razón por la que los hombres podían comer animales. Los hombres son racionales, los animales, irracionales. Los seres humanos tienen más valor que los animales. Pero ¿puede decirse de veras que la vida inteligente tiene por principio más valor que la vida menos inteligente? A pesar de que Singer no conocía la fábula de los extraterrestres, en su interior se alzó la misma indignación que se remueve en el interior de muchos lectores de esta historia. Ya que, lo que vale para el trato inmoral de los extraterrestres con los humanos, ¿no debe aplicarse también a la relación de éstos con los animales? Una inteligencia superior no da carta blanca para poder hacer lo que uno quiera.

Durante tres años Singer se dedicó a reflexionar sobre la forma como los hombres debían tratar a los animales. En el año 1975 publicó un libro dedicado a este tema, La liberación de los animales, que se convirtió en un best seller y vendió más de 500.000 ejemplares. El criterio más importante que fundamenta el derecho a la vida de un ser vivo, escribió Singer, no es la inteligencia, la razón o el entendimiento. Un bebé recién nacido tiene menos entendimiento que un cerdo y, sin embargo, no nos es lícito comerlo ni explotarlo para realizar experimentos médicos. La razón decisiva para respetar a un ser vivo y concederle el derecho a la vida es su capacidad de sentir bienestar o sufrimiento. En este punto Singer coincidía con Bentham, quien ya en 1789, en la época de la Revolución francesa, escribió: «Llegará el día en que también a las otras criaturas vivas les serán concedidos los derechos que el ser humano les ha escatimado mediante su tiranía. Un día se reconocerá que el número de piernas o el pelaje de la piel no constituyen razones suficientes para sacrificar a seres dotados de sensibilidad. Pero ¿qué otra característica podría suponer una frontera infranqueable? ¿Lo es la capacidad de hablar? Lo cierto es que un caballo adulto o un perro adulto son seres más racionales y comunicativos que un niño de un día, una semana o incluso un año de edad. Y, aunque no fuera así ¿qué cambiaría esto? La pregunta no es la de si pueden pensar ni la de si pueden hablar, sino la de si pueden sufrir». Singer retomó el utilitarismo de Bentham, según el cual la felicidad es buena y el sufrimiento es malo, principio que no sólo se aplica a los seres humanos, sino a todos los seres vivos que pueden sentir felicidad y sufrimiento ya que, en tanto que seres con capacidad de sentir, los animales son por principio iguales al hombre. Y, de este modo, la pregunta de si es lícito que el hombre se coma a «otros animales» es fácil de responder: los simples placeres del paladar del hombre tienen un peso insignificante frente al sufrimiento indecible que supone para los animales tener que entregar su cuerpo y su vida.

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3 respuestas a La superioridad

  1. K dijo:

    “La razón decisiva para respetar a un ser vivo y concederle el derecho a la vida es su capacidad de sentir bienestar o sufrimiento”.

    ¿Debo entender que si un día se demostrara que las plantas tienen capacidad de sentir bienestar o sufrimiento estas personas propondrían dejar de comer plantas?

    Por otro lado, el sufrimiento al que se hace aquí referencia ¿es el sufrimiento experimentado por el animal al ser sacrificado? ¿Si se sacrifica a un animal de manera que no sufra, se consideraría lícito comérselo?

    Es posible que, como decía ese francés del siglo XVIII, en el futuro se considere barbarie el consumo de animales. Mientras llega ese momento, el debate es interesante.

  2. spirifex dijo:

    Pues muy interesante el debate abierto, K. Al igual que el autor del escrito (lo corté por razones de espacio, pero puedes verlo aquí, https://genealogica.files.wordpress.com/2013/09/richard-david-precht-quien-soy-yo-y-cuantos-spanish-jpg.pdf), no creo que la razón del sufrimiento, sea el argumento último (evidentemente creo que estaremos de acuerdo en que hay que minimizar el sufrimiento siempre que sea posible). Sin embargo, me pareció realmente revelador la fábula de los extraterrestres y el argumento de superioridad que planteaba. Si eliminamos ese argumento de superioridad, nos queda una pregunta interesante:¿como justificas alimentarte de animales que sufren, si no es absolutamente necesario?
    Mi opinión sobre comer o no carne, se basa argumentos puramente físicos y ecológicos: la eficiencia trófica, que determinan la sostenibilidad del planeta:
    http://www.exposingtruth.com/strongest-yet-least-spoken-argument-vegetarianism/

  3. spirifex dijo:

    Pues el debate abierto parece de tan candente actualidad que hasta el mismísimo Peter Singer escribe hoy un artículo de opinión en El País 😀
    http://elpais.com/elpais/2015/08/01/opinion/1438449864_990306.html

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