Los economistas deben aprender a restar

Viajamos en un sistema desbocado y sin freno, obsesionado en consumir y gastar cada vez más. Una vida dedicada a trabajar para poder consumir artículos inútiles que vamos a desechar tan pronto como podamos comprarnos nuevos y modernos sustitutos igual de inútiles. A nuestras tarjetas de crédito les sale fuego mientas crece una factura que les tocará pagar a nuestras generaciones futuras. La factura del aire y el agua contaminados, la factura de ecosistemas enteros arrasados, la factura de una sociedad desigual, del hambre, de la pobreza, de la marginación, de la emigración masiva, de una sociedad estresada y hedonista.  Hemos puesto nuestros destinos en manos de unos gurús que no saben ni restar.

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