El monopoly de la vida

Espectacular investigación del psicólogo social Paul Piff sobre los efectos de la desigualdad en las personas.

Pon a dos personas elegidas al azar a jugar a un monopoly amañado donde las reglas benefician a un jugador sobre el otro. Rápidamente el comportamiento de ambos se diferencia. El jugador privilegiado empieza a comportarse de forma dominante, ostentosa y agresiva con el jugador desafortunado. Se vuelve menos empático y se atribuye su éxito a sus buenas decisiones (y no a las reglas que lo benefician).

Y los resultados de este experimento se pueden trasladar y comprobar en otros experimentos de la vida real. La gente rica, en general, se comportan de forma menos empática, menos ética y más egoísta que la gente pobre.

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