Los productores de hambre

Os dejo dos fragmento del libro “Las cosechas del futuro” de la periodista Marie Robin:

Un año después de la crisis de la tortilla en México, en la primavera de 2008, estallaron en 37 países de Asia y África varias revueltas del hambre. En Túnez, Camerún, Costa de Marfil o Senegal la policía antidisturbios reprimió violentamente las manifestaciones a golpe de gases lacrimógenos y de porras eléctricas. Si de la noche a la mañana 75 millones de personas cayeron en la pobreza extrema y el hambre, es porque en el mercado internacional se disparó el precio de las materias primas agrícolas, como el trigo, el maíz o el arroz, los cuales “representan, ellos solos, casi dos terceras partes de la alimentación mundial”. Según la FAO, “el índice de los precios de los productos alimentarios pasó de 139 a 219 entre febrero de 2007 y febrero de 2008. Los mayores aumentos fueron los de los cereales (índice 152 a 281) y los productos lácteos (índice 176 a 278)”. El precio del trigo llegó a “los 400 dólares la tonelada en abril de 2008, dos veces más que el año anterior, mientras unos años antes había rondado los 50 dólares por tonelada”, como señala Sylvie Brunel en su libro Nourrir le monde, vaincre la faim. Por lo que se refiere al precio del arroz, llegó a su nivel más alto en diez años, como en Bangkok, donde pasó de 250 a 1.000 dólares por tonelada.

“Varios factores son el origen del aumento de los precios de los productos alimentarios de base en 2008 —explica Jean Ziegler, que al inicio de la crisis ocupaba el puesto de Olivier de Schutter—: el aumento de la demanda global de biocarburantes, la sequía y, por consiguiente, las malas cosechas en algunas regiones, el nivel más bajo de las reservas mundiales de cereales en treinta años, el aumento de la demanda de carne y, por lo tanto, de cereales por parte de los países emergentes, el elevado precio del petróleo y, sobre todo, la especulación.” En efecto, “después de la implosión de los mercados financieros, causada por ellos mismos”, aquellos a los que Jean Ziegler denomina los “tiburones tigres”, a saber, los Hedge Funds (fondos de inversión), “migraron a los mercados de materias primas, sobre todo a los mercados agroalimentarios”. “Los fondos especulativos se introdujeron en los mercados agrícolas, lo que provocó un aumento de la volatilidad”, confirma en Le Monde Laetitia Clavreul

(…)

Esto es lo que, en esencia, me explicó Éric Holt-Giménez, director del Instituto de Políticas Alimentarias y del Desarrollo, un organismo de investigación establecido en Oakland (California), más conocido con el nombre de “Food First”. Doctor en ciencias medioambientales, este estadounidense muy comprometido vivió una veintena de años en América Central, donde participó en la creación del movimiento Campesino a Campesino (véase supra, capítulo 9). Cuando lo conocí el 18 de octubre de 2011, acababa de publicar un libro colectivo sobre las “estrategias para transformar el sistema alimentario”en el que colaboraron Olivier de Schutter y Hans Herren, que había dirigido la publicación del informe de la IAASTD.

—¿Cómo explica usted la crisis alimentaria de 2007-2008? —le pregunté.

—De entrada hay que entender bien que la crisis alimentaria no tenía nada que ver con una escasez de alimentos —me respondió Éric Holt-Giménez—. En 2008 y después de nuevo en 2010-2011, la crisis alimentaria mundial se debió exclusivamente a una inflación del precio de los alimentos. En aquel momento teníamos una vez y media el alimento necesario para cada hombre, mujer y niño del planeta, pero el precio de los alimentos era tan alto que las poblaciones de los países pobres carecían de los medios para comprarlos. La causa principal de la crisis alimentaria es que vivimos bajo el yugo de lo que denomino el “orden alimentario de las multinacionales” [food corporate regime]. Estas empresas, como Monsanto, Syngenta, ADM o Cargill, nos imponen un sistema alimentario globalizado que es extremadamente vulnerable a los choques medioambientales y económicos. Si se mantiene este sistema es porque procura enormes beneficios: si caen los precios, ellas ganan dinero; si los precios suben, también ganan dinero. Históricamente hemos tenido tres órdenes alimentarios. El primero era el orden colonial, que explotaba los alimentos y los recursos baratos del Sur para financiar la industrialización del Norte. A continuación, tras la Segunda Guerra Mundial, el flujo se invirtió y los excedentes de alimentos y de granos del Norte se vertieron en el Sur, con lo que estos países se volvieron dependientes para la mayor parte de su alimentación. Ahora estamos en la era del orden alimentario de las multinacionales, que a partir de ahora controlan toda la cadena alimentaria.

(fragmento completo) via: eldiario.es

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