El que no arriesga… no fracasa

La madurez quizás sea ese abrupto camino donde abandonamos nuestros sueños. El paso de las alegres cumbres inconformistas al tranquilo valle de las responsabilidades adultas. El viaje en el que los arriesgados sueños idealistas son guardados en el oscuro trastero de nuestra memoria. Ese lúgubre tránsito del mundo de los bonitos ideales al de la dura realidad. Es fácil soñar con un mundo irreal desde una inocente infancia. Es fácil rebelarse contra el mundo desde la seguridad de la adolescencia. Lo realmente difícil es enfrentarse a la realidad y luchar por un sueño en el mundo adulto. Las responsabilidades, nos hacen buscar la seguridad, evitar riesgos. El miedo al fracaso rige nuestras vidas: miedo al desempleo o a la quiebra si no aceptamos ese trabajo que no nos gusta, miedo a quedarnos solos si no nos conformamos, miedo a sacrificar nuestra seguridad por una idea incierta y arriesgada, miedo a que no surja una oportunidad mejor,… Irónicamente, quizás, esa vida adulta sea ya de por si un fracaso: los miedos nos derrotan frente a nuestros sueños, prostituimos nuestras vidas por dinero, y muchos acaban viviendo una vida que no eligieron. ¿Y tú? ¿Tienes el valor para enfrentarte a tus sueños?

Revolutionary road es la historia de un desesperado intento de despertar de una realidad irremediablemente vacía. Es una nostálgica visita al trastero de nuestros sueños. Es un doble fracaso: un fracasado intento de fracaso.

carlathus dixit

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