Pandora en el Congo

…Tendemos a pensar que nuestras decisiones se basan en criterios perfectamente meditados. Yo opino que primero se mueven nuestras emociones, que actúan como palanca invisible de nuestras razones….
 
…Guardamos el dolor en cajas. Resulta sorprendente de que manera una simple palabra puede abrirlas y arrojarnos su contenido a la cara…
 
Pandora en el Congo. Albert Sánchez Piñol
 
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3 respuestas a Pandora en el Congo

  1. Ioana-Alexandra dijo:

    – ¿Qué pasa entonces con "tal como pensamos, sentimos"?
    – Veo que sigues del rollo pesimista (bueno, tu amigo Piñol, pero se lo perdonamos pq me ayuda en la discusión sobre la relación entre pensar y sentir). ¿Por qué solo el dolor? ¿Qué pasa con la alegría? Es verdad que el dolor es más facil de notar y de recordar (tal vez por eso aprendimos más con él), pero no creo que eso de la alegría pase menos a menudo.
     
     

  2. Mila dijo:

    El hombre piensa. Es eso lo que  le hace diferente al resto de seres vivos, y actúa como resultado de las pulsiones del pensamiento (consciente o inconsciente).
    Esto que explicaría que a veces nos comportemos de forma incoherente, y parezca que no pensamos… jajajajaja.
    Por suerte, guardamos en cajas todas nuestras experiencias (las buenas y las no tan buenas).
     
    De vez en cuando desato el lazo de la caja del mejor viaje, o esa tan íntima en la que guardo el sabor del primer beso. En otras ocasiones, abro la caja de la experiencia y busco el cajón de aquel puto conflicto que tanto me hizo llorar… y procuro aprender para no volver a tropezar en la misma piedra (al menos del mismo modo).
     
    De cajas, cajitas y cajones sabe mucho mi amigo Mijal Snunit… os recomiendo El pájaro del alma, un cuentecito precioso para los amantes de Pandora (editado por Fondo de Cultura Económica).

  3. Carlos dijo:

    Yo no sé la respuesta. No sé si nuestros pensamientos son los responsables de nuestros sentimientos, o realmente nuestras razonamientos son una mera marioneta sumisa de nuestros sentimientos. En cierta medida creo que ambos son el reflejo del otro (pensamos como sentimos y sentimos como pensamos) y juntos, consiguen conducir nuestras vidas.

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